A mediados de febrero, el balance de la temporada era demoledor: más de 200.000 hectáreas afectadas entre Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Santa Cruz. En 2025, el peor verano previo, se habían quemado 32.000 hectáreas. La temporada 2026 lo triplicó.
El Parque Nacional Los Alerces fue el espacio más dañado. Más de 30.000 hectáreas dentro del parque ardieron. Bosques de ciprés y coihue con décadas de antigüedad desaparecieron.
El daño ambiental va a sentirse durante generaciones.









