viernes 5 junio 2026

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La aprobación del pliego de la jueza Michelli en el Senado sumó un nuevo capítulo en la interna del Gobierno

Pese a las directivas del Ejecutivo, Patricia Bullrich impuso su línea. Bronca por el desenlace de la sesión, acusaciones cruzadas y una nueva escalada entre las tribus libertarias.

La sesión en el Senado de la Nación dejó al descubierto una marcada falta de coordinación discursiva y organizativa dentro del espacio oficialista, transformándose en el escenario de un nuevo y tenso cortocircuito en las altas esferas gubernamentales. El detonante definitivo fue la aprobación del pliego para el nombramiento de la jueza María Verónica Michelli, una postulación que el propio Poder Ejecutivo había ordenado retirar formalmente apenas horas antes. En una abierta desobediencia a las directivas directas emanadas de la Casa Rosada, la ministra de Seguridad y referente legislativa del espacio, Patricia Bullrich, optó por avanzar con la votación y asegurar el aval de la magistrada en el recinto, argumentando que la confianza política no debía resquebrajarse.

El desenlace del debate parlamentario —que paradójicamente concluyó con un hito técnico de 74 pliegos judiciales aprobados— desató una ola de pases de factura e indignación en el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Desde las terminales del «karinismo» apuntaron directamente contra la «mala praxis» de los operadores libertarios encargados del armado y el poroteo de votos en el Congreso, al tiempo que calificaron el movimiento de Bullrich como una decisión meramente inconsulta y guiada por el personalismo. Mientras en la cúpula del Ejecutivo analizaban con malestar la posibilidad de que el presidente Javier Milei no firme el decreto reglamentario para hacer efectiva la designación de Michelli, en Balcarce 50 se optó por una estrategia de búnker hermético: en público se minimizó el incidente y se celebró en redes sociales el inicio de lo que catalogaron como la «reconstrucción de la justicia».

No obstante las sonrisas de compromiso y las fotos de unidad de último momento que circularon para calmar las aguas de la city, las espadas políticas reconocen en estricto ‘off’ que la desconfianza mutua quedó instalada de cara al segundo semestre. Las tribus libertarias quedaron resentidas ante la demostración de autonomía de la ministra, quien sabía de antemano que cuenta con el margen político suficiente dentro de la coalición como para forzar su propio criterio sin temor a represalias de peso. Las próximas negociaciones en la Cámara Alta se perfilan complejas, supeditadas a una mesa política interna que cruje ante cada reconfiguración del mapa del poder.

Para profundizar en la complejidad y los discursos de los debates legislativos, se puede seguir la transmisión oficial y los intercambios legislativos en este fragmento de la Sesión en el Senado, que ilustra la dinámica de las discusiones políticas y los cruces entre bloques en la Cámara Alta.

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