A mediados de febrero, las primeras lluvias llegaron a la Comarca Andina de Chubut. Brigadistas que llevaban semanas combatiendo el fuego recibieron el agua como un alivio físico y emocional.
Pero el alivio fue parcial. Los focos en el Parque Nacional Los Alerces seguían activos en varios sectores. Y lo que el fuego ya quemó no vuelve: decenas de miles de hectáreas de bosque nativo, que tardan décadas en recuperarse, desaparecieron en semanas.
El balance de la temporada empezaba a hacerse. Más de 200.000 hectáreas. Cientos de evacuados. Viviendas, emprendimientos turísticos y puestos de trabajo destruidos.









