A fines de enero, el Gobierno firmó el Decreto 73/2026 que declaró la Emergencia Ígnea en Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa. La medida habilita mecanismos de emergencia para contratar recursos y movilizar fuerzas sin pasar por los tiempos normales de burocracia.
El fuego empezó el 5 de enero. La emergencia se declaró el 30 de enero. Tres semanas y medio sin la herramienta legal que hubiera permitido actuar más rápido.
Los gobernadores patagónicos venían reclamando una Ley de Emergencia Ígnea permanente hace años. Que cada verano haya que volver a empezar desde cero es, en sí mismo, una política de gestión del fuego muy mala.







