Entre todas las cosas que el fuego amenazó este verano, hay una que tiene nombre propio: ‘El Abuelo’. Es un alerce de más de 2.600 años de antigüedad, el más viejo de Argentina y el tercero más longevo del mundo. Está en el Parque Nacional Los Alerces y cuando el fuego avanzó sobre el parque, su supervivencia quedó en duda.
Los alerces crecen apenas un milímetro por año, viven milenios y son extremadamente vulnerables al fuego. Una vez quemados, no rebrotan. Lo que tarda 2.600 años en crecer puede desaparecer en horas.
Brigadas especiales montaron un operativo para protegerlo. Por ahora sobrevivió. Pero la pregunta que deja la temporada 2026 es cuántos veranos más puede aguantar antes de que el fuego gane la partida.








