Tras un inicio de marzo con temperaturas agradables, la inestabilidad se instalará en la región metropolitana. Se esperan chaparrones y tormentas aisladas que podrían extenderse durante varios días, acompañadas por un marcado descenso de la temperatura hacia el fin de semana.
El alivio térmico de los últimos días tiene fecha de vencimiento. Según el pronóstico extendido, el ingreso de una masa de aire húmedo desde el sector este provocará un aumento de la nubosidad y la probabilidad de precipitaciones a partir de la mitad de la semana. Las autoridades recomiendan estar atentos a las actualizaciones de corto plazo, ya que el fenómeno podría incluir tormentas eléctricas puntuales en el norte de la provincia de Buenos Aires y el AMBA, afectando la movilidad en una semana clave para el retorno total de la actividad tras el periodo estival.
Para los próximos días, se espera que las temperaturas máximas oscilen entre los 24 y 26 grados, pero la sensación térmica podría ser más elevada debido a la alta humedad. El punto de mayor inestabilidad se daría entre el miércoles y el jueves, con lluvias persistentes que ayudarán a moderar las temperaturas, pero que podrían complicar el transporte público y el tránsito en los accesos a la Ciudad. Hacia el viernes, se prevé que el viento rote al sector sur, lo que traería consigo una mejora en las condiciones y un aire más seco y fresco para el inicio del próximo fin de semana.
Este cambio en el tiempo llega en un contexto de especial atención a las condiciones climáticas por su impacto en la infraestructura urbana. Se recomienda a los vecinos de CABA y alrededores revisar desagües y evitar sacar los residuos en los horarios de mayor probabilidad de tormenta para prevenir anegamientos. Aunque las lluvias traerán alivio a las zonas rurales que aún arrastran déficit hídrico, en el ámbito urbano el foco estará puesto en la intensidad de las ráfagas y el acumulado de agua en cortos periodos de tiempo.












