En 2026, la línea 144 opera con dos tercios menos de financiamiento que en 2023 y su meta de atención bajó al 30% de los casos que cubría antes, según datos del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).
La 144 es en muchas situaciones el primer contacto entre una mujer en riesgo y el sistema de protección. De una llamada puede depender que se active una medida cautelar, que se derive a un refugio o que haya acompañamiento psicológico.
La reducción de recursos también alcanzó a los programas de salud sexual y reproductiva, al Plan ENIA y a los equipos territoriales de prevención de violencia de género en todo el país.










