El Ministro de Economía ratificó que el plan oficial es quebrar la barrera del 1% mensual en 2026. Aunque no dio una precisión exacta, tiró tres meses clave en el calendario: agosto, septiembre u octubre serían el momento del «quiebre» definitivo.
En medio de la incertidumbre por el precio del petróleo y la caída del consumo, Toto Caputo salió a marcar la cancha con una promesa fuerte. Según el ministro, el proceso de desinflación es irreversible y la meta es llegar a un número que empiece con «0» antes de que termine el año. «Si no es en agosto, será en septiembre u octubre», tiró, dejando claro que para la primavera el Gobierno espera que la subida de precios deje de ser el tema principal de conversación en las mesas de los argentinos.
La estrategia para llegar a ese tan ansiado 1% se basa en mantener el «ancla» fiscal y no emitir ni un peso más de lo necesario. Para el equipo económico, la clave es que la gente y las empresas terminen de convencerse de que el dólar no va a saltar y que el ajuste está dando resultados. Es una apuesta de alto riesgo: si se cumple, Caputo se corona como el Messi de las finanzas; pero si los precios siguen rebeldes por encima del 3%, la credibilidad del plan podría empezar a desgastarse rápido.
Lo que Caputo llama «quebrar la inflación» es, en realidad, el paso previo necesario para salir del cepo y que la economía vuelva a arrancar. Sin embargo, los analistas miran el calendario con lupa: los próximos meses vienen con aumentos de tarifas programados que podrían meterle ruido a ese objetivo. Por ahora, el Gobierno pide paciencia y asegura que el túnel tiene salida. Para los pibes que hoy hacen malabares con el sueldo, la promesa de una inflación del 1% suena a ciencia ficción, pero es el norte que guía todas las decisiones de la Rosada.











