El miércoles 18, víspera del paro, la cúpula de la CGT anunció que concurriría a Diputados para asistir al debate en comisión. El peronismo, en paralelo, presionaba para trabar el dictamen.
El oficialismo quería sesionar el jueves 19, el mismo día del paro. La lógica era política: demostrar que el Gobierno no se doblega ante las medidas de fuerza.
La sesión fue confirmada para las 14 horas del jueves. El paro también se confirmó. Iban a correr en paralelo: el Congreso votando la reforma laboral mientras las calles y el transporte estaban parados.











