El organismo oficial de estadística registró una leve aceleración mensual impulsada por los rubros de turismo, gastronomía, el ajuste del tipo de cambio y los servicios regulados.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) cortó la senda descendente registrada en el mes previo y volvió a superar la barrera del dos por ciento mensual durante julio, al anotar un incremento general del 2,1% según las mediciones del INDEC. Este comportamiento llevó la variación interanual al 33,8%, confirmando las proyecciones de las consultoras privadas que anticipaban una marcha despareja y compleja en el proceso de desinflación.
El principal factor detrás del repunte fue el fuerte componente estacional vinculado al receso escolar de invierno, que disparó la demanda en áreas de esparcimiento. Los rubros de Recreación y Cultura, junto con Restaurantes y Hoteles, encabezaron los aumentos de la canasta, reflejando el impacto directo del turismo interno en la composición del indicador, mientras que la denominada inflación núcleo también experimentó una ligera suba respecto al período previo.
Sumado al dinamismo turístico, analistas económicos señalaron la incidencia de la depreciación gradual del tipo de cambio mayorista en el costo de los bienes transables, principalmente sobre la categoría de Alimentos y Bebidas. Asimismo, los ajustes autorizados en las tarifas de servicios públicos, pasajes de transporte y medicina prepaga sumaron presión sobre la medición general, configurando un cuadro de alzas que combinó demandas estacionales con correcciones de precios regulados.











