En una escala en Europa, el mandatario estadounidense se refirió a la disputa territorial en el Atlántico Sur, aseguró que la situación actual enfrenta a dos naciones enérgicamente disconformes y deslizó la posibilidad de mediar en el conflicto.
En el marco de su agenda internacional en Dublín, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que un eventual enfrentamiento bélico o escalada diplomática grave entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas representaría un “desastre potencial”. El mandatario norteamericano calificó el diferendo como un tema sumamente delicado que mantiene a ambos países en una postura de sostenido enfrentamiento.
Durante su intercambio con la prensa, Trump cuestionó el grado de atención que Londres focaliza actualmente en el archipiélago frente a prioridades internas de mayor urgencia, al tiempo que sugirió que el escenario geopolítico mundial cambió sustancialmente desde la guerra de 1982. En esa línea, el jefe de la Casa Blanca se mostró confiado en su capacidad de mediación y deslizó que, ante una hipotética escalada de tensiones, los gobiernos involucrados podrían recurrir a su intervención para encauzar una salida diplomática.
Las declaraciones se producen en un momento de renovada centralidad de la agenda de Malvinas para la administración argentina, que recientemente oficializó la creación de un área específica en la Cancillería para potenciar el reclamo de soberanía y endureció los controles legales sobre la actividad hidrocarburífera ilegal en la zona. Si bien el Gobierno nacional valoró en su momento la visibilidad internacional que aportan estas intervenciones globales, la advertencia norteamericana instala de lleno el foco de las potencias sobre la estabilidad estratégica del Atlántico Sur.












