El equipo económico confía en que la estabilidad macroeconómica, el freno a la suba de precios y el paulatino volcado de pesos al sistema financiero reactivarán el consumo y la inversión sin comprometer el equilibrio fiscal.
El Ministerio de Economía y el Banco Central consolidan una estrategia basada en tres ejes centrales para revertir la recesión y dinamizar la economía real: la desaceleración paulatina de la inflación, el proceso de remonetización de la sociedad y la expansión del crédito privado. Desde los despachos oficiales sostienen que, con las variables macroeconómicas ordenadas y el déficit cero garantizado, las bases están sentadas para que el mercado interno comience a mostrar signos claros de recuperación.
El primer pilar descansa en la consolidación de la baja de precios, elemento clave para recuperar la previsibilidad y recomponer el poder de compra de los salarios. A su vez, el Gobierno promueve la remonetización de la economía mediante la inyección gradual de pesos por la vía del crédito al sector privado —alimentado por la liberación de encajes y la menor demanda de financiamiento del Estado—, evitando la emisión monetaria directa para no generar presiones inflacionarias.
Finalmente, la expansión de las líneas crediticias —tanto personales como para PyMEs e inversiones de capital— se perfila como el motor principal para impulsar la inversión productiva y el consumo duradero. En el Palacio de Hacienda prevén que el aumento del crédito privado actuará como el catalizador necesario para sostener la actividad en el segundo semestre, manteniendo invariable el principio de austeridad fiscal.











