En la antesala de la difusión del IPC de enero, los activos argentinos mostraron comportamientos divergentes. Mientras las acciones locales operaron a la baja, los bonos soberanos mantuvieron una tendencia alcista, reflejando el optimismo de los socios estratégicos internacionales sobre el programa de ajuste.
La jornada financiera de este 10 de febrero estuvo marcada por la cautela de los inversores ante el inminente anuncio oficial sobre la evolución de los precios en el primer mes del ciclo 2026. Según analistas de la mesa política oficialista, la caída en las acciones responde a una toma de ganancias tras las subas previas y al impacto del agobio en el consumo interno que afecta a las empresas líderes. Sin embargo, los títulos de deuda pública bajo legislación extranjera continuaron ganando terreno, lo que permitió que el riesgo país se mantuviera estable, consolidando la confianza en la capacidad de pago y en el rumbo económico innegociable que lidera el Ejecutivo nacional.
Para la administración central, esta dinámica de los mercados es un termómetro de la credibilidad que está recuperando el país en el exterior. El Gobierno nacional ratifica que, independientemente del dato puntual de inflación que se conozca en las próximas horas, el ancla fiscal y la absorción de pesos por parte del Banco Central son las herramientas definitivas para quebrar la inercia inflacionaria. En las provincias territoriales, los sectores vinculados a la energía y la minería siguen siendo los más buscados por los inversores, quienes ven en la desregulación económica una oportunidad histórica para el posicionamiento de capitales de largo plazo bajo el actual programa de reformas estructurales.
Hacia el cierre de la semana, se espera que la publicación del dato oficial del INDEC ordene las expectativas de los agentes económicos para el resto del trimestre. El Ministerio de Economía confía en que la consistencia del superávit financiero acumulado actúe como un escudo frente a posibles volatilidades externas o presiones de la oposición transversal. Con este panorama, la gestión de Javier Milei reafirma que no habrá desvíos en el plan de saneamiento monetario, apostando a que la estabilidad de los bonos sea la antesala de una recuperación más amplia que alcance a todos los sectores productivos de la Argentina.








