En una jornada de fuerte optimismo financiero, los títulos soberanos de Argentina consolidaron su tendencia alcista, llevando al indicador de JP Morgan a perforar una barrera psicológica clave. El mercado reacciona favorablemente a la mejora en las calificaciones de deuda y a la disciplina fiscal, factores que acercan al país a la posibilidad de volver a financiarse en los mercados internacionales.
El riesgo país cayó este lunes 11 de mayo hasta situarse en los 496 puntos básicos, alcanzando su nivel más bajo desde principios de febrero. Este movimiento fue impulsado por la suba de los bonos Globales y Bonares, que operaron con rendimientos positivos ante la mirada de inversores extranjeros. La reciente decisión de la calificadora Fitch, que elevó la nota de la deuda argentina de «CCC+» a «B-«, actuó como el principal motor de esta compresión de tasas, validando la acumulación de reservas y el superávit fiscal sostenido por el Gobierno.
En el plano bursátil, el índice S&P Merval ganó un 2,3%, mientras que en Wall Street las acciones de empresas argentinas (ADRs) cerraron mayoritariamente en verde, destacándose los sectores bancario y energético. Los analistas señalan que, con un riesgo país por debajo de los 500 puntos, Argentina comienza a competir en términos de solvencia percibida con otros mercados emergentes de la región, lo que reduce el costo de capital tanto para el Estado como para las empresas privadas locales que buscan invertir.
A pesar del clima de euforia en la City, los operadores mantienen la cautela respecto a los desafíos que plantea el cronograma de vencimientos de deuda para 2027. No obstante, el Gobierno interpreta este hito como un triunfo político fundamental: la baja del riesgo país no es solo un dato técnico, sino una señal de que el mercado «compra» el plan de estabilización, permitiendo que el Banco Central continúe su estrategia de recomposición de divisas en un contexto de relativa calma cambiaria.













