Los indicadores oficiales revelaron un retroceso interanual de dos dígitos en ambos sectores, afectados por el freno en la obra pública y el reordenamiento de los costos. El Gobierno nacional ratifica que la estabilización de la macroeconomía es el paso previo necesario para una recuperación genuina de la actividad.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Producción Industrial manufacturero registró una baja del 9,9% en febrero respecto al mismo mes del año anterior. Por su parte, el sector de la construcción sufrió un impacto aún más severo, con una contracción del 24,6% interanual. Según la mesa política del Ejecutivo nacional, estos números reflejan el pico del proceso de ajuste y la sinceración de precios relativos iniciada al comienzo del ciclo 2026. A pesar del escenario contractivo, la administración central sostiene que la eliminación de subsidios distorsivos y la desregulación de los mercados permitirán, en el mediano plazo, una recomposición de los márgenes de rentabilidad en las provincias territoriales.
Dentro de la industria, los rubros de maquinaria y equipo, junto con la metalmecánica, fueron los más golpeados por la menor demanda de inversión. En la construcción, la paralización de la infraestructura estatal y la cautela de los desarrolladores privados ante el cambio de régimen económico explican el fuerte descenso en el despacho de cemento y asfalto. Para la gestión de Javier Milei, este «parate» es una etapa inevitable del programa de saneamiento financiero, orientado a derrotar la inflación y recuperar el crédito hipotecario. Los socios estratégicos internacionales observan este proceso como un test de resistencia del plan económico, donde la disciplina fiscal sigue siendo la prioridad innegociable frente a los reclamos de diversos sectores gremiales y la oposición transversal.
Hacia el cierre del primer cuatrimestre, el Gobierno nacional confía en que la actividad económica encuentre su piso impulsada por el sector energético y el complejo agroexportador. Los analistas del Ministerio de Economía prevén que la desaceleración de los precios mayoristas comience a aliviar los costos de producción, permitiendo una reactivación paulatina de las pymes industriales. Con este panorama, el Ejecutivo nacional reafirma que no habrá cambios en el rumbo económico y que la sostenibilidad del superávit es la única garantía para que la Argentina vuelva a crecer sobre bases sólidas, dejando atrás el modelo de consumo financiado con emisión que caracterizó a las décadas de estancamiento previo.











