Las negociaciones puntuales pierden efectividad y proyectos centrales como el «súper RIGI» y los cambios electorales sufren trabas debido al adelantamiento de la disputa electoral y las fricciones provinciales.
El paquete de reformas estructurales impulsado por el Poder Ejecutivo nacional enfrenta un escenario de creciente parálisis en el Senado de la Nación. La estrategia de La Libertad Avanza basada en acuerdos individuales con bloques aliados de la oposición dialoguista comenzó a mostrar signos de agotamiento, debilitando la construcción de mayorías parlamentarias sólidas e impidiendo el avance regular de dictámenes decisivos.
Entre las iniciativas más afectadas por el bloqueo se destacan el denominado «súper RIGI» —orientado a ampliar los beneficios para grandes inversiones— y el proyecto de Reforma Electoral. El incipiente armado territorial de La Libertad Avanza en los distritos del interior, con miras a las elecciones parlamentarias y provinciales, encendió las alarmas de los gobernadores e intermediarios parlamentarios que solían colaborar con la Casa Rosada, inclinándolos a encarecer sus exigencias o frenar directamente el acompañamiento normativo.
A la tensión con las provincias se suman internismos dentro de la propia estructura oficialista. En un marco legislativo atravesado por cortocircuitos entre las distintas facciones de la coalición libertaria, el Gobierno intenta sostener las mesas de negociación conducidas por sus referentes en la Cámara Alta, aunque con escaso margen de maniobra para garantizar la aprobación final de sus proyectos en el recinto.













