En menos de tres semanas, llenar el tanque se volvió un lujo. El salto del precio internacional del crudo y la necesidad de las petroleras de no quedar rezagadas frente a la inflación local dispararon los precios, y los expertos advierten que el techo todavía está lejos.
Si sentías que la billetera te pesaba menos este mes, acá tenés la explicación técnica. En lo que va de marzo, los combustibles ya acumularon un aumento de hasta el 16%, un número que muerde fuerte en el presupuesto de cualquier laburante. Lo que empezó como un ajuste suave se terminó acelerando por el contexto mundial: con el barril de petróleo volando por las nubes debido a la guerra en Medio Oriente, las petroleras locales (YPF a la cabeza) no tardaron en trasladar ese costo extra al precio que ves en el tótem de la estación.
El problema no es solo lo que te sale mover el auto o la moto. Los analistas advierten que este aumento tiene un «efecto contagio» inmediato: si sube el gasoil, sube el flete; y si sube el flete, sube el kilo de tomate, la leche y el paquete de fideos. Por eso, este 16% de marzo es una piedra en el zapato para el plan del Gobierno, que venía prometiendo una inflación en baja. Con los combustibles en este nivel, es muy difícil que los precios en el súper se queden quietos.
¿Y ahora qué? El panorama no es muy alentador para el bolsillo. Los especialistas coinciden en que todavía falta un «ajuste técnico» para que el precio local se iguale del todo con el internacional. Esto significa que, si el petróleo afuera no baja pronto, es muy probable que abril arranque con otro cachetazo en los surtidores. Para los pibes que laburan con el vehículo o los que simplemente cuentan cada peso para llegar a la facultad, la noticia es un recordatorio de que, aunque la macroeconomía crezca, el día a día sigue siendo una carrera de obstáculos.






