La Libertad Avanza intensifica las gestiones para asegurar el quórum y dar media sanción al proyecto de modernización laboral. El Gobierno apuesta a una victoria legislativa temprana en el inicio del calendario de sesiones extraordinarias.
El bloque oficialista en la Cámara Alta ha definido el 11 de febrero como la fecha clave para llevar al recinto el proyecto de reforma laboral. Tras semanas de negociaciones técnicas y políticas, los operadores del Gobierno consideran que están dadas las condiciones para alcanzar el quórum necesario. La estrategia consiste en consolidar el apoyo de los bloques aliados y de un sector de la oposición dialoguista, centrando el debate en la necesidad de reducir la litigiosidad y facilitar la incorporación de trabajadores al sistema formal, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.
En los pasillos del Congreso, la actividad es frenética para terminar de pulir el dictamen que llegará al debate. El Ejecutivo ha mostrado disposición para aceptar sugerencias menores en la redacción de algunos artículos, con el fin de evitar que el proyecto sufra modificaciones de fondo que obliguen a su vuelta a la Cámara de Diputados. Esta celeridad responde a la urgencia de la Casa Rosada por mostrar resultados concretos en su agenda de reformas estructurales antes de la apertura de sesiones ordinarias en marzo, buscando dar una señal de previsibilidad a los sectores inversores.
Por su parte, los representantes de las provincias del interior mantienen un rol expectante, condicionando sus votos a la evolución de las mesas de diálogo sobre recursos fiscales. Varios senadores territoriales han manifestado que su acompañamiento dependerá de que la reforma contemple las particularidades de las economías regionales y no afecte la recaudación de las cajas previsionales locales. De lograrse la aprobación el próximo 11 de febrero, el Gobierno anotaría su primer gran triunfo parlamentario del año, sentando un precedente para el resto del temario enviado a extraordinarias.













