Con el oficial manteniendo su microdevaluación y los dólares financieros estables en la zona de los $1.400, el mercado convalida el rumbo económico. La falta de pesos en la calle y el superávit fiscal actúan como un freno natural que mantiene la brecha en niveles mínimos.
El mercado cambiario inició la jornada del 20 de abril con la calma que ya es marca registrada de este trimestre. El dólar oficial continuó con su deslizamiento controlado, mientras que el MEP y el CCL operaron sin sobresaltos, reflejando que la demanda de divisas para cobertura sigue planchada. Para los analistas, esta «pax cambiaria» es la respuesta directa a la política de emisión cero y a la absorción de pesos que el Banco Central viene ejecutando con éxito.
Esta estabilidad se apoya en la sólida posición que logró el Central, que ya acumuló más del 50% de las reservas pactadas con el FMI para todo el año. Al tener las arcas reforzadas y un riesgo país que se mantiene en mínimos, el Gobierno logra disipar cualquier rumor de devaluación brusca. Esta confianza permite que la brecha cambiaria no se dispare, funcionando como un ancla fundamental para que la inflación mayorista no se traslade con fuerza a los precios minoristas.
En el corto plazo, el dólar «quieto» le da al equipo económico el aire necesario para intentar reactivar la economía real sin riesgo de corrida. Con el frente financiero blindado por el reciente desembolso del FMI y la baja del petróleo internacional, el Gobierno apuesta a que esta previsibilidad cambiaria sea el cimiento para que aparezca el crédito privado. Por ahora, el billete verde dejó de ser la preocupación central de la City, permitiendo que la atención se desplace hacia la recuperación del consumo.













