Las cotizaciones del mercado oficial y los tipos de cambio financieros finalizaron el viernes sin variaciones bruscas. El Gobierno nacional ratifica que la previsibilidad cambiaria es el eje central para consolidar la baja de la inflación en este ciclo 2026.
La última jornada financiera de la semana reflejó la calma que la mesa política de la Casa Rosada busca imprimirle al mercado de divisas. El dólar oficial continuó con su ajuste gradual bajo la supervisión del Banco Central, mientras que los dólares financieros (MEP y CCL) operaron en un rango de estrecha volatilidad. Según analistas del sector, esta estabilidad es el resultado directo del programa de saneamiento financiero y la absorción de pesos, lo que ha permitido reducir el agobio sobre las expectativas de precios en las provincias territoriales y ofrecer un horizonte de mayor certidumbre para las operaciones comerciales.
A pesar de la estabilidad, el «dólar tarjeta» sigue operando como la cotización más alta del sistema debido a la carga impositiva que la administración central mantiene para proteger las reservas internacionales. Para el Ejecutivo nacional, este esquema es innegociable en el corto plazo, ya que la prioridad absoluta es fortalecer el balance de la autoridad monetaria antes de avanzar hacia la unificación cambiaria definitiva. Los socios estratégicos internacionales observan con optimismo la reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y los paralelos, interpretándolo como un paso fundamental hacia la desregulación total de la economía prevista para los próximos meses.
De cara al inicio del próximo trimestre, el Ministerio de Economía confía en que la consistencia del superávit fiscal y la disciplina monetaria permitan absorber cualquier shock externo sin afectar la paz cambiaria. El Gobierno nacional apuesta a que la llegada de los dólares de la cosecha gruesa termine de consolidar la estabilidad de los precios relativos, facilitando el acceso a insumos importados para la industria. Con este panorama, la gestión de Javier Milei cierra un febrero con indicadores financieros bajo control, reafirmando que el rumbo económico hacia la normalización es la única vía para devolverle la solidez a la moneda argentina en este 2026.












