Cada 2 de abril, la Argentina rinde homenaje a los soldados que combatieron en el Atlántico Sur en 1982. La fecha, establecida por ley, busca mantener viva la memoria colectiva sobre el conflicto bélico contra Gran Bretaña y reafirmar el reclamo de soberanía sobre las islas, en una jornada que une el respeto por los que no volvieron con el reconocimiento a los sobrevivientes.
La elección del 2 de abril no es azarosa: ese día, en 1982, las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas con el objetivo de recuperar el territorio que había sido usurpado por los británicos en 1833. La dictadura militar de entonces, encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri, inició el operativo denominado «Rosario», que dio comienzo a un conflicto que se extendió por 74 días. El feriado nacional fue instaurado en el año 2000 mediante la Ley 25.370, reemplazando a la antigua conmemoración del 10 de junio, para darle una entidad propia al reconocimiento de los combatientes.
A lo largo de la guerra, 649 argentinos perdieron la vida, la mayoría de ellos jóvenes que realizaban el servicio militar obligatorio y que debieron enfrentarse a una potencia profesional en condiciones climáticas y logísticas sumamente adversas. Tras la rendición del 14 de junio, los soldados regresaron al continente en un clima de silencio y ocultamiento por parte del gobierno de facto. Por ello, el 2 de abril se convirtió, con el paso de las décadas, en una fecha de reparación histórica para los veteranos, quienes lucharon durante años por el reconocimiento social y la asistencia sanitaria y previsional.
En la actualidad, la conmemoración trasciende los actos oficiales y se manifiesta en vigilias y marchas en todo el país. La consigna de «Malvinizar» busca educar a las nuevas generaciones sobre la importancia geopolítica de las islas y los recursos naturales de la plataforma continental. A 44 años del desembarco, la Argentina sostiene su reclamo por la vía diplomática y pacífica, mientras que el 2 de abril permanece inamovible en el calendario como un recordatorio del sacrificio de quienes defendieron la soberanía nacional en el confín austral.







