La Justicia federal puso el foco en una operación inmobiliaria en Caballito por USD 230.000. Las sospechas radican en un inusual financiamiento privado a tasa cero y presuntas omisiones en la declaración jurada del Jefe de Gabinete, quien además enfrenta pedidos de informes por viajes al exterior.
La situación judicial de Manuel Adorni se complicó esta semana tras las medidas solicitadas por el fiscal Gerardo Pollicita ante el juez Ariel Lijo. La investigación por presunto enriquecimiento ilícito se centra en la adquisición de un departamento en la calle Miró, donde el funcionario pagó apenas USD 30.000 en efectivo y financió los USD 200.000 restantes a través de una hipoteca privada con dos particulares, sin intereses y a pagar en 12 cuotas. Para la fiscalía, estas condiciones resultan «poco frecuentes» para el mercado inmobiliario actual y busca determinar si el origen de los fondos es compatible con los ingresos declarados por Adorni y su esposa.
El avance de la causa incluyó el levantamiento del secreto fiscal y bancario del Jefe de Gabinete, además de citaciones a testigos clave, como la escribana de la operación y el exjugador de fútbol Hugo Morales, anterior dueño del inmueble. La Justicia también detectó que Adorni no habría informado la venta de una propiedad previa en La Plata en su última declaración ante la Oficina Anticorrupción, lo que alimentó las sospechas sobre la evolución de su patrimonio. En paralelo, se investigan los gastos de un viaje familiar a Aruba y el uso de la flota presidencial, buscando inconsistencias entre su nivel de vida y sus haberes como funcionario público.
Desde la Casa Rosada mantienen un respaldo cerrado al vocero y Jefe de Gabinete, asegurando que toda la documentación será presentada en mayo y que se trata de una «operación entre privados» totalmente lícita. Sin embargo, para el Gobierno este frente judicial se abre en un momento incómodo: mientras se impulsa la reforma laboral y se exige austeridad a las provincias para mantener el superávit, las dudas sobre el patrimonio de su principal comunicador amenazan con desgastar la narrativa de ejemplaridad que sostiene Javier Milei. La resolución de este «rompecabezas» financiero será determinante para la estabilidad interna del equipo presidencial en los próximos meses.







