Un informe elaborado por la Fundación Observatorio Pyme reveló que más del 80% de los pequeños y medianos establecimientos industriales no participa ni se vincula con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) exhibe por el momento una llegada acotada sobre la red de pequeñas y medianas empresas del país. De acuerdo con el último relevamiento coyuntural de la Fundación Observatorio Pyme, el 80,5% de las pymes industriales no mantiene ningún tipo de participación ni articulación con el esquema impositivo y normativo diseñado para atraer desembolsos superiores a los 200 millones de dólares en sectores estratégicos como la minería, la energía y el petróleo.
La medición precisa que solo un 4,7% de los establecimientos pyme logra ingresar en el engranaje del sistema, repartiéndose entre un 1,5% que opera como proveedora directa de los proyectos y un 3,2% que lo hace de forma indirecta. El resto del entramado productivo se divide entre aquellas firmas a las que les interesaría sumarse en el futuro (11,6%) y un segmento del 3,2% que tuvo la intención de integrarse pero quedó relegado al no conseguir los estándares de escala, certificación o financiamiento requeridos por las grandes operadoras.
El panorama pone en discusión la capacidad de derrame automático que promete el régimen sobre la economía real y la cadena de valor nacional. Mientras los analistas del sector señalan que la reglamentación exige a los grandes proyectos destinar un porcentaje de sus contrataciones a proveedores locales, desde los gremios empresariales pyme advierten sobre las asimetrías operativas para competir con insumos importados y reclaman políticas complementarias de financiamiento y asistencia técnica que les permitan estar a la altura de las exigencias del mercado global.











