Con el foco puesto en evitar nuevos cortocircuitos políticos, el equipo oficialista busca perfeccionar el mensaje público y ordenar las negociaciones antes de enviar las iniciativas económicas clave.
Luego del freno legislativo que obligó a retirar el articulado sobre la Ley de Tierras en el Senado, la mesa chica del Gobierno puso en marcha una revisión integral de sus mecanismos de comunicación. La meta prioritaria de la conducción libertaria consiste en unificar los discursos de sus voceros para trasmitir mayor solidez técnica y evitar fisuras en la narrativa oficial, reconociendo que los desacoples recientes afectaron la capacidad de negociación parlamentaria.
A la par de las correcciones en el área de prensa, el Ejecutivo apunta a retomar la iniciativa en el Congreso mediante el ordenamiento de las comisiones y un diálogo más fluido con los bloques dialoguistas. En los despachos oficiales admiten que el margen de error se redujo drásticamente, por lo que resultará indispensable consolidar apoyos previos antes de presentar en el recinto los proyectos legislativos que completan el paquete de reformas de la gestión.
En ese sentido, las reuniones técnicas se multiplican para calibrar las prioridades del temario parlamentario que llegará en las próximas semanas. Desde La Libertad Avanza confían en que una mejor coordinación entre las espadas legislativas y el gabinete nacional permitirá recuperar la dinámica inicial y garantizar la aprobación de las medidas económicas de cara al segundo tramo del año.













