La falta de consenso sobre las modificaciones al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada enfrentó al ministro Federico Sturzenegger con Patricia Bullrich. Con la sesión parlamentaria postergada para el 6 de agosto, el cortocircuito paralizó las negociaciones con los bloques aliados y encendió alarmas en la Casa Rosada.
La controversia en torno al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —centrado en la desregulación para la venta de tierras a extranjeros— volvió a exponer profundas diferencias en el seno del Gobierno nacional. A pocos días de la sesión reprogramada en el Senado para este 6 de agosto, las posturas encontradas entre el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, e integrantes del Gabinete paralizaron las negociaciones con los bloques aliados, dejando en suspenso las modificaciones exigidas por la oposición dialoguista para garantizar su aprobación.
El punto de conflicto radica en la intransigencia técnica del texto impulsado por Sturzenegger frente a la estrategia de la senadora y jefa de bloque Patricia Bullrich, orientada a conceder cambios en los artículos más sensibles —como la potestad de los gobiernos provinciales sobre la regulación del suelo— para asegurar el quórum y los votos. Ante este escenario de parálisis, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, terminó respaldando el enfoque negociador de Bullrich, en medio de un creciente malestar interno por la difusión unilateral de iniciativas por parte de la cartera desreguladora.
El estancamiento legislativo se produce, además, en un clima de alta tensión política y social, ante la convocatoria de agrupaciones opositores y movimientos de autoconvocados a marchar hacia el Congreso durante la jornada del debate. Mientras la cúpula del Ejecutivo busca ordenar la estrategia parlamentaria en la mesa política interna, el bloque oficialista deberá resolver a contrarreloj si convalida las reformas consensuadas o arriesga un nuevo freno en la Cámara alta.













