El directorio del organismo internacional se reúne para evaluar el otorgamiento de un fuerte respaldo financiero al país. El aval crediticio resulta estratégico para que el Gobierno pueda destrabar el financiamiento privado internacional y consolidar las reformas macroeconómicas.
La agenda financiera del Gobierno nacional vivirá una jornada de máxima expectativa en el plano internacional, con el foco puesto de manera exclusiva en la sede central del Banco Mundial en Washington. El directorio ejecutivo del organismo multilateral de crédito mantendrá un encuentro clave durante las próximas horas para debatir y someter a votación formal la aprobación de una línea de garantía especial en favor de la República Argentina por un monto total de US$ 2000 millones. La definición de este paquete de asistencia técnica y crediticia se da tras extensas negociaciones lideradas por el Palacio de Hacienda, en un esfuerzo por blindar el programa de estabilización económica.
A diferencia de los tradicionales créditos directos destinados a obras de infraestructura o programas de asistencia social, esta herramienta financiera funciona como un seguro de riesgo para inversores institucionales de los mercados internacionales. El aval del Banco Mundial busca reducir sustancialmente la prima de riesgo país de la Argentina, facilitando que el Ministerio de Economía pueda salir a captar fondos frescos del sector privado en condiciones de tasas de interés significativamente más bajas que las actuales. Los funcionarios de la Casa Rosada consideran que el visto bueno de las potencias que integran el directorio funcionará como un fuerte sello de confianza técnica hacia la sostenibilidad del superávit fiscal y el proceso de ordenamiento monetario.
Los analistas de Wall Street y de los bancos de la City porteña siguen con atención el desenlace de la votación, advirtiendo que una resolución favorable operará como un dinamizador inmediato para las cotizaciones de los bonos de la deuda soberana y los activos de las empresas argentinas en el exterior. No obstante, desde los despachos oficiales del organismo multilateral trascendió que el desembolso final de las garantías estará estrictamente sujeto al cumplimiento de metas de mediano plazo en materia de reformas estructurales y simplificación regulatoria. De concretarse la aprobación antes del cierre de la jornada, el Gobierno sumará un pulmón financiero determinante para transitar la segunda mitad del año con mayor holgura en sus cuentas externas.









