El economista y extitular de la ANSES analizó la coyuntura macroeconómica, cuestionó la falta de previsibilidad política para atraer inversiones y advirtió sobre el impacto del parate de la actividad en los sectores vulnerables.
El exdirector de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), Diego Bossio, lanzó duras críticas contra el rumbo político y económico de la gestión presidencial de Javier Milei. En sintonía con las recientes repercusiones del Tedeum del 25 de Mayo y el llamado al diálogo del arzobispo Jorge García Cuerva, el economista sostuvo de manera tajante que «el Gobierno no inspira confianza», argumentando que la falta de previsibilidad y los permanentes agravios desde el Poder Ejecutivo actúan como un fuerte desaliento para la inversión productiva, postergando cualquier posibilidad de recuperación sostenida en el corto plazo.
Bossio analizó las variables financieras actuales para contextualizar la fragilidad del programa económico oficialista. «El riesgo país de la Argentina es el doble que el promedio de América Latina», precisó, señalando que la discusión económica no puede separarse de la estabilidad y el orden político. En ese sentido, afirmó que «no podés estabilizar la economía si no tenés orden político, y el orden solo se logra mediante acuerdos», marcando una clara distancia respecto de la estrategia discursiva de confrontación permanente que, según su visión, aplica el jefe de Estado hacia las distintas fuerzas de la oposición y los gobernadores.
Por otro lado, el extitular de la ANSES puso el foco en el deterioro del entramado social y financiero de las familias argentinas debido al severo esquema de ajuste y recesión. Al respecto, advirtió que «hoy la mora en tarjetas de crédito y en préstamos está en máximos históricos», un indicador que refleja el ahogo del consumo interno. Bossio concluyó su diagnóstico remarcando la profundidad de la recesión al aportar un dato estructural sobre el estancamiento de la actividad: «El PBI de Argentina hoy es 7% más bajo que el pico de 2011», un escenario complejo que se complementa con «una sociedad rota y un peronismo en crisis profunda» que aún busca reconfigurar su liderazgo opositor.









