Bajo la consigna «Milei, no sos rey, ¡cumplí la ley!», una multitud integrada por estudiantes, docentes, rectores y diversos sectores sociales se movilizó en todo el país. El reclamo central exige el cumplimiento inmediato de la Ley de Financiamiento Universitario, en un contexto de máxima tensión judicial y desfinanciamiento histórico que pone en riesgo el funcionamiento de las casas de altos estudios.
La jornada en la Ciudad de Buenos Aires tuvo su epicentro en Plaza de Mayo, donde las columnas comenzaron a concentrarse a las 17:00 para el acto central. Los organizadores —el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical— denunciaron que el presupuesto universitario cayó del 0,72% al 0,47% del PBI en solo dos años. Además del reclamo por los gastos de funcionamiento, se exigió la recomposición urgente de los salarios docentes y no docentes, así como el financiamiento para los hospitales universitarios, que atraviesan una situación crítica.
La movilización contó con un fuerte respaldo transversal, sumando videos de apoyo de figuras de la cultura como Cecilia Roth, Ricardo Darín, Lizy Tagliani y músicos como Ca7riel y Paco Amoroso. El conflicto escaló tras la decisión oficial de limitar artículos centrales de la ley en el Presupuesto 2026, lo que derivó en una batalla legal que actualmente se encuentra en la Corte Suprema de Justicia. Desde el escenario, los rectores advirtieron que el sistema enfrenta una «fuga de cerebros» sin precedentes, con una renuncia docente cada dos días debido a los bajos salarios.
La protesta se replicó con fuerza en las principales ciudades del interior, como Rosario, Córdoba y Mendoza, consolidándose como la cuarta gran marcha federal desde el inicio de la gestión actual. A pesar de la apertura de una mesa de diálogo anunciada por el Ministerio de Capital Humano para los próximos días, la comunidad universitaria mantuvo la presión en las calles, advirtiendo que no habrá tregua hasta que se garanticen los recursos que permitan asegurar el ciclo lectivo y el sueño del «hijo el dotor» para las nuevas generaciones.









