El Gobierno nacional anunció una serie de beneficios tarifarios y fiscales destinados a disminuir el impacto del costo eléctrico en los sistemas de riego agrícola. La medida busca incentivar la producción en zonas áridas y semiáridas, permitiendo que los productores optimicen sus rindes sin que la factura de energía asfixie la rentabilidad de las economías regionales.
La iniciativa contempla una reducción en los cargos fijos de las facturas de electricidad para aquellos usuarios que utilicen bombas de riego en horarios de baja demanda, conocidos como «horas valle». Además, se habilitará una línea de créditos blandos para la migración hacia sistemas de energías renovables, como paneles solares fotovoltaicos, que permitan a las explotaciones agropecuarias generar su propia energía. El objetivo es que el riego deje de ser un costo prohibitivo y se convierta en una herramienta de estabilidad frente a la creciente irregularidad de las lluvias causada por el cambio climático.
Desde el sector agroindustrial recibieron la noticia con optimismo, destacando que el riego por aspersión o goteo es fundamental para cultivos de alto valor como el maíz, la vid y la fruticultura. Hasta ahora, muchos productores limitaban el uso de estas tecnologías debido a que el componente energético representaba hasta un 40% de sus costos directos. Con este nuevo esquema, el Ministerio de Economía estima que la superficie irrigada en el país podría crecer significativamente en los próximos dos años, traccionando una mayor inversión en equipos y tecnología de precisión.
Finalmente, las autoridades nacionales subrayaron que esta medida no solo favorece al productor primario, sino que fortalece toda la cadena de valor al garantizar una oferta de materia prima más constante para la industria procesadora. «La competitividad agroindustrial depende de costos previsibles; al bajar la presión sobre el riego, estamos asegurando el saldo exportable y protegiendo el empleo en el interior del país», señalaron fuentes oficiales durante el lanzamiento del programa, que comenzará a implementarse de forma progresiva a partir del próximo ciclo productivo.







