El bloque de la UCR adelantó que no acompañará el proyecto oficialista, argumentando que las primarias garantizan la pluralidad y evitan el control de las cúpulas partidarias. Con esta decisión, el Ejecutivo pierde el apoyo de su principal aliado «dialoguista» y se ve forzado a retirar el tema de la agenda urgente.
El plan del Gobierno para ahorrar costos electorales y simplificar el calendario de 2027 chocó contra la estructura territorial del radicalismo. Los senadores de la UCR, tras una reunión de bloque, comunicaron que consideran a las PASO como una «conquista democrática» que no puede ser eliminada bajo el argumento exclusivo de la austeridad fiscal. Para el radicalismo, suprimir las internas obligatorias favorecería la fragmentación y fortalecería a los oficialismos, una lectura que comparten con el peronismo. Esta negativa deja a la Casa Rosada sin los números necesarios para convertir en ley el proyecto de 78 artículos que Federico Sturzenegger y el Ministerio del Interior habían diseñado como un pilar de la «desregulación política».
Para Javier Milei, este desplante representa un desafío a su narrativa de cambio. Mientras el Presidente insiste en que las PASO son un «gasto inútil» que atenta contra el superávit fiscal, los gobernadores radicales —que vienen de recibir auxilio financiero para equilibrar sus cuentas— enviaron un mensaje claro: la gobernabilidad se negocia caso por caso. El oficialismo, que ha logrado mantener el riesgo país en 550 puntos gracias a su disciplina en el gasto, enfrenta ahora el dilema de cómo sostener la iniciativa política sin contar con mayorías propias ni aliados incondicionales en los temas institucionales.
Hacia adelante, el Gobierno se prepara para una «retirada ordenada». La estrategia ahora será focalizarse exclusivamente en la Boleta Única de Papel (BUP) y la Ficha Limpia, dos puntos que el radicalismo sí estaría dispuesto a acompañar. El objetivo es salvar al menos una parte de la reforma antes de la movilización del 30 de abril, evitando que el Congreso se convierta en un foco de malas noticias en un contexto donde la industria y el consumo aún no muestran señales claras de recuperación. Para el Ejecutivo, el foco debe volver rápido a la economía real para evitar que la parálisis legislativa contagie la confianza de los mercados financieros.








