A pesar de la reciente volatilidad en el precio del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, la autoridad monetaria aseguró que la tendencia de los precios locales sigue a la baja. El BCRA confía en que el ancla fiscal y la estabilidad del dólar compensarán cualquier shock importado de energía.
En un nuevo comunicado oficial, el Banco Central llevó tranquilidad sobre la trayectoria de los precios para los próximos meses. La entidad reconoció que la tensión entre Estados Unidos e Irán generó nerviosismo en el mercado energético global, pero subrayó que la reapertura del Estrecho de Ormuz (que ya hizo retroceder al barril por debajo de los USD 90) le quita presión a la estructura de costos local. Para el Central, la disciplina monetaria y el superávit fiscal son barreras más fuertes que cualquier vaivén internacional.
La autoridad monetaria destacó que la inflación mayorista ya muestra señales claras de enfriamiento, lo que eventualmente debería trasladarse a las góndolas. Esta visión coincide con la estrategia de mantener el dólar oficial bajo control y la reciente flexibilización de encajes bancarios, buscando que la economía empiece a moverse por el lado del crédito y no por la emisión de pesos. El objetivo sigue siendo que el índice de precios minoristas continúe su camino de desaceleración gradual durante todo el segundo trimestre.
Para el día a día, el mensaje del Central busca dar previsibilidad en un momento donde el consumo minorista todavía no reacciona. Al ratificar que no habrá un cambio de rumbo por el precio del crudo, el Gobierno intenta que las empresas mantengan sus expectativas de precios alineadas con el plan oficial. Con las reservas en crecimiento y el respaldo del FMI, el equipo económico apuesta a que la inflación siga perdiendo fuerza, permitiendo que la estabilidad financiera lograda se convierta finalmente en una recuperación real del poder de compra.











