El inicio de la nueva etapa del programa económico supera las proyecciones más optimistas. Con una racha de compras diaria y una brecha cambiaria en mínimos, el Gobierno consolida la estabilidad financiera en este arranque de 2026.
El lanzamiento de la denominada «Fase 4» del plan económico ha generado un impacto inmediato y positivo en las variables más sensibles de la City. Durante su primera semana de implementación plena, los resultados operativos han sorprendido incluso a los analistas más escépticos: el Banco Central logró intervenir con éxito en el mercado de cambios todos los días, absorbiendo divisas de manera constante y fortaleciendo las reservas internacionales a un ritmo que no se veía desde el año pasado.
Este escenario de abundancia de divisas en el mercado oficial tuvo su correlato directo en las cotizaciones paralelas. El dólar, lejos de reaccionar con volatilidad ante los cambios de fase, mantuvo una tendencia bajista persistente que lo llevó a tocar sus niveles más bajos en términos reales de los últimos meses. La combinación de una fuerte absorción de pesos y una oferta fluida de dólares por parte de los exportadores ha permitido que la brecha cambiaria se reduzca a niveles mínimos, facilitando el camino hacia una futura unificación.
En el Palacio de Hacienda celebran este arranque «mejor de lo esperado» y consideran que la clave del éxito inicial radica en la claridad de las reglas de juego establecidas para esta nueva etapa. Si bien todavía quedan desafíos pendientes en materia de inflación y actividad, el ordenamiento financiero logrado en estos primeros días de la Fase 4 le otorga al equipo económico un margen de maniobra fundamental para profundizar las reformas estructurales sin el fantasma de una corrida cambiaria en el horizonte cercano.












