En medio de tensiones internas por el rumbo de la gestión, Javier Milei decidió retomar la iniciativa con un discurso confrontativo. El equipo ministerial espera que el jefe de Estado ordene las prioridades de la mesa política para el cierre de este ciclo de marzo.
El clima en la Casa Rosada se mantiene expectante ante la decisión del Presidente de profundizar su perfil de confrontación frente a los sectores que cuestionan el ritmo de las reformas. Esta nueva contraofensiva busca reafirmar la autoridad presidencial y alinear a las diferentes alas del Gabinete nacional, que en las últimas semanas han mostrado visiones dispares sobre la implementación de las medidas de ajuste. Desde la administración central se sostiene que la cohesión interna es fundamental para enfrentar el escenario parlamentario y social que se proyecta para el resto de este 2026, especialmente en lo que respecta a la sostenibilidad del superávit.
La estrategia de volver a la carga no solo apunta a consolidar el frente interno, sino también a enviar un mensaje directo a los gobernadores de las provincias territoriales y a los socios estratégicos internacionales. El Ejecutivo nacional busca demostrar que, pese a los ruidos políticos, el plan de desregulación y apertura económica sigue siendo el eje innegociable de la gestión. En los pasillos gubernamentales se aguarda que esta postura decante en un esquema de trabajo más centralizado, donde las carteras de mayor peso político recuperen el protagonismo en la defensa pública del programa de gobierno frente a las críticas de la oposición transversal.
Hacia finales de mes, se espera que el Presidente encabece reuniones de trabajo más frecuentes con sus ministros para pulir los detalles de los próximos anuncios en materia fiscal y productiva. Esta fase de reordenamiento es vista como una oportunidad para oxigenar la gestión y demostrar unidad de mando ante un electorado que demanda resultados concretos. Con este despliegue de autoridad, la gestión de Javier Milei pretende cerrar el primer trimestre del año con un equipo de trabajo compacto, capaz de resistir las presiones y avanzar en la agenda de reformas estructurales prometidas desde el inicio de su mandato.







