Un informe de la UBA y el Conicet reveló que el gasto en luz, gas, agua y transporte aumentó un 56% en el último año, muy por encima de la inflación estimada. El transporte representa casi la mitad del presupuesto.
El costo de los servicios públicos sigue presionando el bolsillo de las familias del Área Metropolitana de Buenos Aires. Según un relevamiento de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet, un hogar tipo sin subsidios necesitó $266.456 durante octubre de 2026 para afrontar las facturas de electricidad, gas, agua y transporte público. La cifra representa el 13% de un salario promedio registrado y refleja el creciente peso de las tarifas sobre los ingresos familiares.
El transporte público concentra el mayor gasto, con $129.433 mensuales, prácticamente la mitad del total. Le siguen la electricidad, con $49.739; el agua, con $44.948; y el gas natural, con $42.336. En comparación con octubre del año pasado, la canasta de servicios aumentó un 56%, mientras que la inflación estimada para el mismo período fue del 33%. El transporte también encabezó las subas interanuales, con un incremento del 69%, seguido por la electricidad, el gas y el agua.
El informe también muestra cómo se modificó el costo de vida desde diciembre de 2023. En ese período, la canasta de servicios públicos acumuló un incremento del 860%, frente a una suba estimada del 261% en el nivel general de precios. Esta diferencia redujo la capacidad de compra de los salarios: mientras que en octubre de 2025 un ingreso promedio alcanzaba para pagar 9,3 canastas de servicios, actualmente permite cubrir 7,7. Así, las tarifas absorben una proporción cada vez mayor del presupuesto de los trabajadores.
A pesar de los aumentos acumulados, el gasto mensual total registró una leve reducción del 0,7% respecto de septiembre. La explicación está en el menor consumo de gas tras el invierno, que permitió compensar parcialmente los ajustes tarifarios. Sin embargo, los especialistas advierten que el encarecimiento de los servicios continúa superando a la inflación. En un escenario donde las familias deben distribuir sus ingresos entre alimentos, vivienda, transporte y otras necesidades, el peso de las facturas se convirtió en uno de los principales desafíos de la economía cotidiana.













