Kicillof, Cristina Kirchner, Massa y Grabois celebraron la reelección del presidente brasileño. Hubo mensajes de respaldo, críticas a la derecha y fuertes declaraciones contra sus adversarios políticos.
La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil provocó una inmediata reacción en la política argentina. El mandatario brasileño logró imponerse sobre Flávio Bolsonaro en el balotaje del domingo 25 de octubre y consiguió su reelección para iniciar un cuarto mandato. El resultado fue celebrado por dirigentes del peronismo y otros sectores opositores al gobierno de Javier Milei, que destacaron su importancia para el futuro político de América Latina.
Uno de los primeros en expresarse fue el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien calificó el resultado como una noche histórica. “Lula ganó las elecciones, dejando una lección: nunca hay que rendirse”, escribió en sus redes sociales. Además, cuestionó la injerencia extranjera y las campañas de odio, y sostuvo que el triunfo demostraba que existe otro camino político para la región. Cristina Fernández de Kirchner también felicitó al presidente brasileño y comparó la jornada electoral con un 17 de octubre, una fecha emblemática para el peronismo argentino.
Sergio Massa se sumó a las celebraciones con un mensaje en el que destacó la trayectoria política y personal del mandatario brasileño. El exministro de Economía recordó sus orígenes obreros, su defensa de la industria nacional y su relación con la Argentina. Por su parte, Juan Grabois eligió un tono mucho más confrontativo: apuntó contra Donald Trump, Elon Musk y distintos sectores internacionales que habían respaldado al bolsonarismo, y cerró su publicación con una reivindicación de la unidad latinoamericana.
Las repercusiones también alcanzaron a Martín Lousteau, al Partido Justicialista, al Partido Socialista y a otros dirigentes políticos. Más allá de las felicitaciones, el resultado electoral adquiere especial relevancia para la Argentina por la relación entre Lula y Milei, marcada por diferencias ideológicas. La continuidad del presidente brasileño abre un nuevo escenario para el vínculo bilateral y para el equilibrio político de la región, mientras la oposición argentina interpreta el resultado como una señal de respaldo a sus propias posiciones.













