El emblemático músico rosarino vivió un momento inusual durante su presentación en el Movistar Arena. Un sector del público manifestó su descontento a los gritos debido a la ausencia de sus grandes clásicos históricos.
Fito Páez protagonizó una noche imprevista y cargada de tensión durante el primero de sus conciertos programados en el estadio Movistar Arena de la Ciudad de Buenos Aires. El renombrado artista santafesino, que venía cosechando elogios internacionales en sus últimas giras, se encontró con una reacción hostil por parte de un sector de su propio público. La disconformidad de los espectadores comenzó a hacerse notar promediando la mitad del espectáculo, cuando los presentes advirtieron que el repertorio elegido dejaba de lado los himnos más populares de su carrera.
En lugar de recorrer los éxitos masivos de discos emblemáticos como El amor después del amor o Circo Beat, el músico optó por una propuesta conceptual enfocada casi exclusivamente en sus lanzamientos más recientes y en lados B poco conocidos por el público general. A medida que avanzaba la lista de canciones sin que aparecieran los acordes de los temas más esperados, los murmullos se transformaron en abucheos y silbidos aislados que resonaron con fuerza en la fosa del estadio. Lejos de modificar el rumbo del show ante la queja popular, Páez defendió su postura estética sobre el escenario y continuó con el programa establecido.
El inesperado cruce dividió las aguas de inmediato en las plataformas digitales, donde los fanáticos abrieron un intenso debate entre quienes respaldaron la libertad artística del compositor y quienes criticaron la falta de sintonía con las expectativas del espectador promedio que abona una entrada. A pesar del tenso clima que sobrevoló algunas secciones del recinto, el show concluyó bajo una ovación de sus seguidores más fieles, dejando flotar la incógnita sobre si el artista modificará la estructura de sus próximas funciones para calmar las aguas.










