Frente a las resistencias en el Congreso para eliminar por completo las elecciones primarias, el oficialismo evalúa alternativas intermedias. La propuesta busca mantener el sistema pero quitando la obligatoriedad para los ciudadanos y los partidos.
El proyecto de reforma política impulsado por el Poder Ejecutivo nacional ingresó en una etapa de renegociación clave ante la falta de los consensos necesarios en el Congreso para avanzar con su redacción original. Ante la firme resistencia de diversos bloques de la oposición —tanto de los sectores más duros como de los denominados «dialoguistas»— para derogar de manera definitiva las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el oficialismo comenzó a flexibilizar su postura. Desde los despachos gubernamentales ya no se descarta la posibilidad de negociar una alternativa intermedia que transforme las primarias en un esquema optativo.
Esta modificación de estrategia busca destrabar el debate legislativo y salvar los ejes centrales de la reforma, los cuales apuntan principalmente al recorte del gasto público y a la simplificación del calendario electoral. Bajo la nueva modalidad en análisis, las PASO dejarían de ser obligatorias tanto para los ciudadanos —quienes no tendrían la sanción o el deber de asistir a las urnas si no lo desean— como para aquellas fuerzas políticas que ya tengan consensuadas sus listas de candidatos por unidad. De este modo, solo competirían de forma abierta aquellos espacios partidarios que presenten disputas internas reales para definir sus candidaturas.
A pesar de que esta alternativa es vista como una salida viable por los operadores políticos de la Casa Rosada, los distintos espacios del arco parlamentario miran la propuesta con cautela y esperan la presentación formal de las modificaciones. Mientras que algunos sectores del interior provincial ven con buenos ojos quitarle peso a una estructura electoral que consideran costosa y extenuante, otras bancadas temen que el carácter optativo desvirtúe el propósito original de la ley y termine favoreciendo únicamente a las estructuras partidarias con mayor aparato de movilización. Las próximas semanas serán de intensas negociaciones contra reloj para ver si el oficialismo logra emitir dictamen de comisión.










