El Presidente desestimó los reclamos del sector sindical y social por el aumento en las deudas de las familias, asegurando que el Estado no debe interferir en las obligaciones contractuales.
El presidente Javier Milei volvió a fijar la postura del Poder Ejecutivo frente al debate por el aumento del endeudamiento familiar y el sobreendeudamiento registrado en los últimos meses. Desde la Casa Rosada descartaron de manera categórica la posibilidad de aplicar medidas de alivio financiero o regulaciones sobre las tasas del sistema bancario, al considerar que la mora de los créditos personales y tarjetas de crédito responde estrictamente a compromisos pactados de manera voluntaria entre los particulares y las entidades financieras.
La postura oficial responde directamente a los reclamos impulsados por la CGT y las organizaciones sociales, las cuales vienen exigiendo la intervención del Ministerio de Economía ante la imposibilidad de muchas familias para afrontar el pago de sus deudas. Sin embargo, en el entorno del mandatario sostienen que cualquier prórroga, condonación o congelamiento de pasivos distorsionaría las señales del mercado y afectaría la estabilidad del sistema crediticio, por lo que descartaron de plano cualquier iniciativa de salvataje estatal.
En ese marco, el equipo económico confía en que la desaceleración de la inflación y la posterior recuperación del poder adquisitivo del salario corregirán de manera progresiva los niveles de morosidad sin necesidad de apelar al intervencionismo regulatorio. Mientras los sectores gremiales advierten sobre el impacto social de la ejecución de deuda en los hogares de menores recursos, el Gobierno ratifica que la prioridad de la gestión seguirá siendo la consolidación del equilibrio fiscal y la libertad de mercado.












