En una jornada de alta volatilidad externa, las acciones de empresas locales sufrieron caídas en Wall Street. El indicador de riesgo país registró un incremento, superando la barrera de los 550 puntos, en un clima de cautela por parte de los socios estratégicos internacionales respecto al ritmo de las reformas.
La rueda financiera de este 26 de febrero estuvo marcada por una corrección en los precios de los ADRs argentinos, con retrocesos significativos en los sectores bancario y energético. Según analistas de la mesa política oficialista, este comportamiento responde a una toma de ganancias global y a la incertidumbre sobre la velocidad de la desregulación económica en el ciclo 2026. La suba del riesgo país por encima de las 550 unidades refleja el agobio de los mercados ante la persistencia de la inflación en ciertos rubros, pese al programa de saneamiento financiero que el Ejecutivo nacional lleva adelante con determinación en todas las provincias territoriales.
Desde el Ministerio de Economía ratifican que el rumbo económico es innegociable y que las fluctuaciones diarias de los activos no alteran el compromiso con el equilibrio fiscal. La administración central sostiene que la consolidación del superávit financiero es la herramienta definitiva para reducir el costo del endeudamiento en el mediano plazo. A pesar de los señalamientos de la oposición transversal sobre la vulnerabilidad ante shocks externos, el Gobierno nacional reafirma que la reconstrucción del balance del Banco Central y la transparencia en las cuentas públicas son los pilares que permitirán recuperar la confianza plena de los inversores de largo plazo.
De cara al cierre del primer trimestre, el mercado observa con atención la capacidad de la gestión de Javier Milei para sostener el ancla monetaria frente a este escenario de volatilidad. El equipo económico confía en que, una vez validadas las metas con los organismos internacionales, los activos locales retomarán su senda alcista. Con este panorama, el Ejecutivo nacional apuesta a que la estabilidad de fondo prevalezca sobre el ruido financiero momentáneo, asegurando que el ordenamiento de la macroeconomía argentina es el único camino para transformar el rebote actual en un crecimiento sólido y duradero para todo el país.













