El exfuncionario nacional, acorralado por la investigación judicial sobre el presunto cobro de coimas para habilitar importaciones, declaró ante la Justicia. Aseguró que el expresidente controlaba el esquema de cerca y que nada se hacía sin su consentimiento.
La causa judicial que investiga la presunta red de corrupción y retornos para la aprobación de las licencias de importación (SIRA) durante la gestión anterior sumó una confesión de un altísimo impacto institucional. Francisco Hauque, uno de los exfuncionarios clave señalados como articuladores del sistema de recaudación informal, decidió declarar ante el juez de la causa bajo la figura de imputado colaborador. En su extensa exposición, el exdirector rompió la estrategia del silencio y apuntó directamente hacia la cima del poder político de ese momento, asegurando de manera tajante que el expresidente Alberto Fernández estaba al tanto de absolutamente todas las operaciones que se realizaban en el área.
El testimonio de Hauque aporta detalles minuciosos sobre la supuesta ingeniería montada para exigir comisiones en dólares a las empresas a cambio de destrabar los permisos de ingreso de mercadería al país. Según consta en el expediente de la fiscalía, el exfuncionario describió reuniones específicas y circuitos de mensajería digital mediante los cuales se reportaba el avance de los trámites y los montos recaudados. «Había un control centralizado de las carpetas y en la Casa Rosada sabían perfectamente quiénes pagaban y quiénes quedaban demorados en el sistema; nada se movía sin el visto bueno de arriba», sentenció el imputado, buscando aliviar su situación procesal.
La contundencia de las declaraciones provocó un cimbronazo judicial y reactivó de inmediato una serie de medidas de prueba urgentes por parte de los investigadores. El juzgado interviniente ordenó el cruce de llamados telefónicos, el peritaje de los servidores de la antigua Secretaría de Comercio y el llamado a testimonial de exsecretarios de Estado que formaban parte del entorno diario del exmandatario. Mientras las defensas de los otros imputados intentan desacreditar los dichos de Hauque tildándolos de una maniobra de supervivencia jurídica, la causa avanza hacia las definiciones clave y amenaza con derivar en una nueva imputación directa sobre la figura de Alberto Fernández.








