El galán chileno rompió el silencio tras quedar envuelto en los rumores que lo vinculaban a la conductora en medio de su turbulenta separación del futbolista. Con su habitual tono medido, intentó despegarse del escándalo mediático del año.
El interminable culebrón que protagonizan Wanda Nara y Mauro Icardi sumó un inesperado capítulo de alta tensión en las últimas horas. Tras las versiones que apuntaban a un supuesto acercamiento secreto entre la empresaria y Benjamín Vicuña, los cronistas de espectáculos salieron a la caza del actor chileno para obtener su testimonio de primera mano. Lejos de esquivar los micrófonos, el ex de Pampita y la China Suárez enfrentó las cámaras y dejó en claro cuál es su verdadera postura frente al torbellino mediático que sacude al mundo del espectáculo.
Con el oficio que lo caracteriza para torear las preguntas incómodas, Vicuña desmintió de forma categórica cualquier tipo de vínculo sentimental con la conductora de televisión. El actor se mostró visiblemente sorprendido —y por momentos fastidiado— por verse involucrado en una interna ajena que ya acumula meses de reproches públicos, audiencias judiciales y desmentidas cruzadas en redes sociales. «No tengo nada que ver con los problemas de nadie», sentenció con firmeza, buscando cortar de raíz una bola de nieve que amenazaba con devorarse su habitual perfil bajo.
A pesar de sus intentos por poner un freno definitivo, las declaraciones del chileno no hicieron más que reavivar el debate en los principales programas de la tarde. En el entorno de la expareja aseguran que el estallido de este nuevo rumor no cayó nada bien en el círculo del futbolista, quien sigue de cerca cada movimiento de su todavía esposa desde el exterior. De esta manera, mientras Wanda continúa jugando al misterio en sus plataformas digitales, el escándalo del invierno suma ramificaciones que prometen mantener en vilo a la farándula local.










