La investigación por el crimen de la joven de 24 años sumó un giro dramático con la filtración de un mensaje de voz que compromete al principal sospechoso. El entramado financiero detrás del caso y las demoras judiciales mantienen en vilo a la familia.
La causa que investiga el femicidio de Agostina Vega ingresó en una etapa de definiciones bajo un clima de extrema tensión. La fiscalía incorporó al expediente un registro de audio considerado fundamental, en el cual se escucha al único detenido realizar abiertas amenazas e insistentes reclamos de dinero pocos días antes del trágico desenlace. El hallazgo robustece la hipótesis de un crimen planificado con motivaciones económicas, que hecha por tierra las primeras versiones de un hecho accidental y coloca la lupa sobre una presunta red de deudas y préstamos informales.
A pesar de la contundencia de las nuevas pruebas recolectadas, los familiares de la víctima manifestaron su profunda preocupación ante el letargo de los tiempos procesales. La querella denunció que todavía faltan peritar dispositivos clave incautados durante los allanamientos y que existen preocupantes demoras en las declaraciones testimoniales del círculo cercano al acusado. «Necesitamos respuestas urgentes, cada día que pasa es tiempo que juega a favor de la impunidad», señalaron desde el entorno de la joven, exigiendo el inmediato cambio de carátula de la investigación.
El caso reavivó los reclamos de las organizaciones sociales en la provincia, que ya convocaron a una marcha de antorchas para exigir justicia definitiva y visibilizar las fallas en los sistemas de protección temprana. Mientras la defensa del imputado intenta impugnar la validez del audio filtrado aduciendo supuestas irregularidades en la cadena de custodia, los investigadores concentran sus esfuerzos en cruzar los datos bancarios y telefónicos para reconstruir las últimas horas de Agostina y esclarecer un crimen que conmovió a la opinión pública.










