Tras una maratónica sesión, la Cámara Alta dio media sanción a la iniciativa impulsada por el Ejecutivo, aunque el oficialismo debió ceder dos capítulos clave ante la presión opositora para garantizar la votación.
En una extensa sesión que concluyó en la madrugada, el Senado de la Nación aprobó en general por 37 votos a favor y 33 en contra el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La iniciativa, que ahora pasa a la Cámara de Diputados para su revisión, establece un marco legal más restrictivo para las expropiaciones estatales —exigiendo indemnizaciones plenas que incluyan el lucro cesante— y fija procedimientos ágiles y juicios sumarísimos para agilizar los desalojos en casos de usurpaciones e incumplimientos contractuales.
Sin embargo, el avance legislativo estuvo marcado por importantes concesiones políticas del oficialismo. Para salvar la sesión, el Gobierno debió retirar previamente el capítulo que buscaba modificar la Ley de Tierras Rurales respecto a la venta a capitales extranjeros y, durante el debate en el recinto, sufrió un nuevo revés al verse obligado a dar de baja la reforma a la Ley de Manejo del Fuego, manteniendo vigentes las restricciones para el cambio de uso de suelos incendiados.
La jornada parlamentaria se desarrolló en un clima de fuerte tensión tanto dentro como fuera del Congreso, donde se registraron manifestaciones que derivaron en incidentes entre las fuerzas de seguridad y las organizaciones concentradas. Con la eliminación de sus aspectos más controvertidos, la iniciativa llegará al recinto de Diputados convertida en un texto acotado, enfocado en el endurecimiento del régimen de expropiaciones y la aceleración de los restituciones de inmuebles.












