El actor revivió anécdotas de sus primeros años de vida en Mataderos y la estrecha relación que lo unía a su hermano mayor. Reveló detalles sobre la dinámica familiar, la formación de su carácter y la devoción con la que compartían el tiempo juntos.
En el marco de una entrevista íntima, Nicolás Cabré abrió el baúl de los recuerdos para evocar su infancia en el barrio porteño de Mataderos y rendir tributo a la figura de su hermano mayor, Duilio. El intérprete rememoró con profunda nostalgia el clima afectivo de su hogar y las costumbres cotidianas que marcaron el ritmo de su niñez junto a sus padres y su entorno familiar.
Entre los pasajes más entrañables del relato, el actor detalló la devoción y el respeto que sentía por su hermano durante la infancia. Confesó que, como parte de los rituales domésticos y para garantizar que el espacio estuviera impecable antes de ponerse a patear la pelota o inventar juegos, se encargaba personalmente de baldear y limpiar el patio de la casa familiar para que estuviera listo cuando Duilio llegara.
Las declaraciones del artista generaron una emotiva repercusión entre sus seguidores al mostrar un costado reflexivo poco habitual en sus intervenciones mediáticas. Cabré destacó que esos valores de trabajo, compañerismo y arraigo barrial aprendidos en su casa fueron los pilares fundamentales que le permitieron mantener los pies sobre la tierra a lo largo de su extensa y exitosa trayectoria profesional en la televisión y el teatro.











