El Banco Central no para de sumar divisas y ya acumuló más de USD 3.400 millones en lo que va del año. En medio de la tormenta financiera, el equipo económico saca pecho con una racha compradora que no se veía hace tiempo y que le pone un piso a las expectativas de devaluación.
En los pasillos del Banco Central hay un número que se festeja como un gol: 50. Esa es la cantidad de jornadas consecutivas en las que la entidad logró cerrar con saldo a favor, comprando dólares en el mercado oficial. Con esta seguidilla, el Central ya metió en la caja más de USD 3.400 millones en apenas tres meses y medio de 2026. Esta acumulación de reservas es el principal escudo que tiene el Gobierno para aguantar los trapos frente a la crisis global y para demostrar que, al menos en los papeles del Central, hay un orden que antes no existía.
La clave de este éxito silencioso tiene que ver con un control muy estricto de quiénes pueden acceder a los dólares y una liquidación constante por parte de los exportadores, que ven un tipo de cambio lo suficientemente estable como para no especular. Para el mercado, que el Central sea el principal comprador es una señal de fuerza; significa que hay «espalda» para intervenir si el dólar se quiere disparar y que el riesgo de una devaluación brusca en el corto plazo está, por ahora, bajo control.
¿Qué cambia esto en tu día a día? Básicamente, que el Banco Central tenga dólares es lo que evita que la economía vuele por los aires cada vez que hay un ruido internacional o una caída en Wall Street. Es el colchón que permite que el Gobierno piense en levantar el cepo más adelante y que los precios no salten por el aire por falta de divisas para importar. Aunque todavía falta mucho para que las reservas sean «óptimas», estos 50 días de racha positiva son la garantía de que el Central tiene con qué dar pelea en un año que viene muy movido.






