El sector profundizó su caída durante 2026. La actividad se mantiene entre los niveles más bajos de los últimos tres años y también se acelera la pérdida de empleos y el cierre de establecimientos.
La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Durante los primeros siete meses de 2026, la producción acumuló una caída del 22,6%, mientras que solamente el 45,3% de la capacidad instalada estuvo en funcionamiento durante julio.
El impacto también se siente en el empleo. En junio, los sectores textil, indumentaria, cuero y calzado contabilizaban 92.531 trabajadores registrados, unos 16.536 menos que un año atrás. En los últimos doce meses estas actividades concentraron el 31% de toda la pérdida de puestos de trabajo de la industria fabril.
El número de empresas también retrocedió. En junio quedaban 4.282 establecimientos textiles y de confección, 517 menos que un año antes. Esto equivale, en promedio, al cierre de unos 43 establecimientos por mes.
Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas advierten que recuperar la capacidad productiva y los puestos de trabajo perdidos resulta cada vez más difícil. El panorama se completa con fábricas trabajando muy por debajo de su potencial y una actividad que continúa entre los niveles más bajos de los últimos tres años.













