El «boom» de los recursos no convencionales posicionó a la región sur al frente de los indicadores económicos, superando todos sus niveles previos. Un informe privado revela una profunda brecha geográfica con las zonas del país que dependen del consumo interno.
El espectacular avance productivo de la formación de Vaca Muerta ha consolidado a la región patagónica como el principal motor de la actividad económica nacional. Impulsada por la ventana de petróleo (shale oil) y la constante expansión en la infraestructura de transporte, la Patagonia registró récords históricos en sus niveles de dinamismo operativo, transformándose en la zona que más rápido superó los techos previos de generación de riqueza. Sin embargo, este fenómeno expone un marcado contraste geográfico y sectorial: el crecimiento argentino se encuentra fuertemente concentrado en las provincias vinculadas a la energía, la minería y complejos agroindustriales específicos, mientras que las regiones dependientes del consumo minorista y la industria tradicional aún buscan un piso de estabilización.
De acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Austral, la Patagonia, junto a la región Pampeana y las provincias andinas (traccionadas por la minería y el litio), concentran el 33,5% del Valor Agregado Bruto (VAB) nacional y explican más del 31,2% del empleo asalariado privado registrado del país. El informe destaca que la Patagonia lidera la tabla de evolución con tasas de crecimiento sin precedentes, escoltada por el avance en la cordillera, que acumuló un alza del 22,3% en el período analizado. Este empuje geográfico está directamente apalancado por el sector energético y minero, que en el primer tramo del año ya se consolidó como el segundo gran proveedor de divisas del país, acortando distancias con la liquidación agraria tradicional.
La contracara de este «boom» exportador e inversor se localiza en los centros urbanos y provincias del norte y centro del país, donde la actividad económica general y el comercio pyme sufren los efectos de la erosión del poder adquisitivo. Mientras que en Neuquén se perforan nuevos máximos operativos gracias al despliegue de operadoras como YPF y Vista Energy, los indicadores de consumo masivo y las ventas minoristas a nivel nacional muestran caídas de dos dígitos interanuales, reflejando una economía de dos velocidades: un sector externo altamente dinámico y dolarizado frente a un mercado doméstico rezagado que aguarda el impacto positivo del ordenamiento fiscal de cara al segundo semestre.










