Tras consolidar el superávit y la calma cambiaria, el Ejecutivo impulsa una nueva pauta para las negociaciones salariales. El objetivo es que las empresas, beneficiadas por la baja de costos financieros y la estabilidad del dólar, comiencen a recomponer el poder adquisitivo para frenar la caída en las ventas minoristas.
El Ministerio de Economía empezó a enviar señales claras a las cámaras empresariales: es hora de que los sueldos empiecen a recuperar el terreno perdido. Con el riesgo país en 550 puntos y el crédito privado volviendo a aparecer gracias a la flexibilización de encajes del BCRA, el Gobierno considera que las empresas tienen ahora el aire financiero necesario para ofrecer aumentos que superen la inflación proyectada. La intención es generar un «shock de demanda» genuino, financiado por el sector privado y no por la emisión monetaria, para ponerle un piso a la recesión que en febrero marcó una caída del 2,1% en la actividad.
Esta nueva regla para las paritarias busca romper la inercia de 11 meses de caída en las ventas minoristas. El diagnóstico oficial es que, sin una mejora en la capacidad de compra de la clase media en CABA y el resto del país, el rebote en «V» que promete Milei se seguirá postergando. Por eso, se fomenta que los acuerdos salariales dejen de mirar hacia atrás y empiecen a ganarle por algunos puntos al índice de precios, confiando en que la tregua del petróleo y el dólar planchado evitarán que esos aumentos se trasladen nuevamente a las góndolas.
¿Qué impacto tiene esto para vos? Básicamente, marca el inicio de una etapa donde el Gobierno deja de «pisar» las paritarias para contener los precios y empieza a ver en el salario una herramienta de reactivación. Si las empresas convalidan esta mejora, el consumo podría empezar a mostrar señales de vida en el segundo trimestre. El desafío será ver si las pymes, todavía golpeadas por la baja actividad y las deudas que el Estado mantiene con proveedores, pueden afrontar estos costos sin comprometer su propia supervivencia en medio de la sintonía fina del ajuste.






