Una serie de allanamientos simultáneos desarticuló una organización integrada por familiares que acopiaba estupefacientes en el barrio porteño de Padre Rodolfo Ricciardelli y los comercializaba en distintos puntos del Área Metropolitana.
Tras una exhaustiva investigación judicial y policial, las fuerzas de seguridad lograron desarticular una red de narcotráfico que funcionaba bajo un esquema familiar con base en la Villa 1-11-14. Las pesquisas permitieron reconstruir la estructura del grupo, que utilizaba pasajes y pasillos internos del asentamiento de Bajo Flores como centro neurálgico para el fraccionamiento, resguardo y posterior distribución de sustancias ilegales.
La modalidad operativa de la banda combinaba la venta al menudeo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la provisión a compradores y distribuidores secundarios en varios municipios del Conurbano bonaerense. Para reducir sospechas y eludir los controles policiales, la organización utilizaba viviendas familiares como «aguantaderos» itinerantes para guardar la mercadería y acopiar las ganancias en efectivo.
Los procedimientos concluyeron con la captura de ocho integrantes de la red —varios de ellos unidos por vínculos de parentesco— y el secuestro de dosis de cocaína, marihuana, balanzas de precisión, vehículos de logística y teléfonos celulares. Los arrestados quedaron a disposición de la Justicia acusados de comercialización de estupefacientes y asociación ilícita.









