Un operativo conjunto entre agencias internacionales y la justicia local permitió desarticular los planes de un menor que detallaba un atentado contra sus compañeros en chats con la inteligencia artificial.
La detección del adolescente en Quilmes se originó a través de los sistemas automatizados de seguridad y moderación que operan en plataformas de inteligencia artificial como ChatGPT, diseñados específicamente para identificar patrones de riesgo asociados con amenazas de violencia extrema. Cuando el joven mantuvo las interacciones en las que exponía su intención de perpetrar un ataque contra sus compañeros de colegio —evaluando fechas e indagando sobre la adquisición de elementos tácticos—, los filtros de la herramienta activaron una alerta de seguridad interna.
Ante la gravedad del contenido advertido, la compañía tecnológica cumplió con los protocolos internacionales de reporte y puso el caso en conocimiento del FBI en los Estados Unidos. Desde allí, a través de los canales formales de cooperación en materia de cibercrimen, se emitió una advertencia directa hacia la Argentina que fue canalizada por la Policía Federal y derivada al ámbito de la justicia ordinaria provincial.
La causa quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N.º 1 de Quilmes, a cargo de Walter Bruno, quien impulsó las medidas de urgencia que derivaron en el allanamiento del domicilio del menor. En el procedimiento, ordenado por el Juzgado de Garantías, se incautaron diversos dispositivos tecnológicos y elementos de interés para la investigación, quedando el joven imputado en una causa caratulada preventivamente como intimidación pública.













